22.9.09

stereoself

No pedimos ser vistos, pedimos ser reconocidos. Yo tan sólo quiero ser visto nuevamente. No quiero que nadie me reconozca porque quien reconoce sólo subraya lo que ha visto. Quiero decir, vuelve a ver lo visto, pero no nuevamente. Reconocer no es etiquetar. Pero reconocemos porque etiquetamos. Etiquetamos un saludo, un tono de voz, con su consistencia y singularidad y reconocemos porque suponemos que no van a cambiar. Que yo siempre seré yo, jamás otro. Los mejores encuentros son los que nos dejan perplejos. Que yo dejaré de ser yo y entonces sólo valdrá que tu piel entre en contacto con la mía y puedan decirse algo que es imposible reconocer. No hacer que la piel hable, sino hablar dermáticamente. El reconocer se basa en la Repetición de lo mismo. Y bloquea y asfixia. Así, también en expresiones del tipo “A este lo tengo muy visto” es haber anular el cambio de sí y para otro. “No nos esperábamos esto de ella”, ¿Y quién os ha dicho que su vida iba a ser una lista que acaba de quince acciones, quince pensamientos, quince amores?

Lo que no soportamos es el ruidillo de fondo. Otros dirían el transfondo, pero no hay transfondo, porque el fondo es coetáneo de la diferencia. Y más allá de la diferencia, sólo se quiere poner la Identidad: Útil para reconocer. Habría que decir más a menudo y sin necesidad de alcohol “Tío antes creía que eras un capullo pero ahora veo que eres un tío genial”. También lo contrario. En cualquier caso no se trata tanto de creer (aunque creer deje sitio a la “sorpresa”) sino más bien de crear la Diferencia. Quien está aburrido lo está por rezar a la Santa Repetición de lo Idéntico. Es más, lo desea, no es que nazca así porque sí, no le reza porque quiera otra cosa. Deduje que el silencio era de los corderos, del matadero, del pasto. Deduje que el silenció jamás será de los corderos, sino del corderar. Pero el silencio del aburrimiento, que es lo mismo que la diferencia bajo el yugo de la Identidad, iba a funcionar demasiado bien. Funciona los fines de semana, funciona entre semana, toda una máquina preparativa. Toda máquina paranoica “Oh, dios mío, no puedo quedarme en casa encerrado sin salir, ¡no!” Respondería a esto: ¿Te tiene la casa encerrado o eres tú el que te has encerrado, el que ha encerrado la casa? Si la casa se tiene demasiado vista, dudo que lo que no es la casa no se tenga visto. Y si todo se tiene visto y reconocido, si todo te es idéntico, por qué buscar la diferencia partiendo de la Identidad? ¿Por qué es tan difícil pensar la diferencia qua diferencia? Al final, rezuma todo: Hay que salir para ser visto y reconocido y entrar (en casa) para que te reconozcas conocido.

19.9.09

the post-futurist manifiesto - Franco Berardi, bifo




1. We want to sing of the danger of love, the daily creation of a sweet energy that is never dispersed.

2. The essential elements of our poetry will be irony, tenderness and rebellion.

3. Ideology and advertising have exalted the permanent mobilisation of the productive and nervous energies of humankind towards profit and war. We want to exalt tenderness, sleep and ecstasy, the frugality of needs and the pleasure of the senses.

4. We declare that the splendor of the world has been enriched by a new beauty: the beauty of autonomy. Each to her own rhythm; nobody must be constrained to march on a uniform pace. Cars have lost their allure of rarity and above all they can no longer perform the task they were conceived for: speed has slowed down. Cars are immobile like stupid slumbering tortoises in the city traffic. Only slowness is fast.

5. We want to sing of the men and the women who caress one another to know one another and the world better.

6. The poet must expend herself with warmth and prodigality to increase the power of collective intelligence and reduce the time of wage labour.



7. Beauty exists only in autonomy. No work that fails to express the intelligence of the possible can be a masterpiece. Poetry is a bridge cast over the abyss of nothingness to allow the sharing of different imaginations and to free singularities.

8. We are on the extreme promontory of the centuries... We must look behind to remember the abyss of violence and horror that military aggressiveness and nationalist ignorance is capable of conjuring up at any moment in time. We have lived in the stagnant time of religion for too long. Omnipresent and eternal speed is already behind us, in the Internet, so we can forget its syncopated rhymes and find our singular rhythm.


9. We want to ridicule the idiots who spread the discourse of war: the fanatics of competition, the fanatics of the bearded gods who incite massacres, the fanatics terrorised by the disarming femininity blossoming in all of us.

10. We demand that art turns into a life-changing force. We seek to abolish the separation between poetry and mass communication, to reclaim the power of media from the merchants and return it to the poets and the sages.

11. We will sing of the great crowds who can finally free themselves from the slavery of wage labour and through solidarity revolt against exploitation. We will sing of the infinite web of knowledge and invention, the immaterial technology that frees us from physical hardship. We will sing of the rebellious cognitariat who is in touch with her own body. We will sing to the infinity of the present and abandon the illusion of a future.

18.9.09

Ludovico Einaudi - Divenire


un acompasado pasar.


Podrías disfrutarlo por aquí.

exit allowed.


Una noche no, fue otra. A estas alturas o bajuras poco iba a importar. La cuestión era poder salir, hace un tiempo. Ni de fiesta, ni del armario ni de paseo. Era un umbral difícil de atravesar pero confío en la oscuridad. De momento ningún foco me ha detectado, tampoco ningún músculo o algún comercio abierto las veinticuatro horas. El silencio era incómodo. Bueno, depende. Era el silencio incómodo cuando yo hablaba y amable, retraído cuando yo callaba. Se trataba de salir. Allí te olvidé de una forma un tanto grotesca. Una forma de escribir impropia, que limpiaba el camino entre tantas otras cosas. Entré tan poca piel, el contacto era prácticamente nulo; como mucho era algo de lo que no me acuerdo.

Estipulo, razono, sopeso y muchos más ejercicios cognitivos procesé (cognitivo, ahora se dice así, no dejo de entender nada, no sin cierta intención). Una posteridad a corto plazo. En cualquier de los casos alguna vez no quise encontrar la salida. La evitaba afianzando yo no desligarse, y claro que puertas así (si es que son puertas) se abren hacia fuera, más que hacia dentro. Sí lograba, por curiosidad, abrir al menos unas sombras antipáticas, simpáticas e incluso aristocráticas. No transmitían más que oscuridad entre tanta extraña luz. Yo pasaba sin estadios, quiero decir al instante. Eso querría decir. Pasaba a sus brazos. ¿Serían míos los que me empujaban hacia donde acababa de entrar? Entraba hacia fuera y esto era un esfuerzo considerable. Ni siquiera sé si merecía la pena, me asfixiaba eso sí, con tanta luz y tanto decir qué sin saber cómo, algo hay de monotonía. Y no es que consistiera en fango una vida vía o alrededor. Era ese acromatismo que me impedía bailar alegre, ¿ensombrecido? Difuminado. Es que cansa que cuando bailes se te reconozca. Los contornos dije. Esos tan perfectos contornos que me delataban, y todavía no sabía a quién delataban de verdad. Y ya estaba preso de la gran miradita estúpida del señalar y reconocerme. Si mi yo no se podía, se reconocía por fuerza asquerosa mayor en el baile, ¿cómo se atrevían los otros a decirme a mi (yo, otro nombre) propio otro que era siempre y en todo lugar el mismo? Si yo no molesto, sólo una salida. Buscaba debajo de los altos hasta que me cansé de soportar las mismas respuestas hasta que dí con el problema de que una salida no era un problema. Si esto era así –que no sé a día de mañana si lo era- entonces debería optar por salir saliendo por la entrada. Una entrada para el salir.

Me puse manos a la obra, y conté con ayuda, otras manos que era decididamente más delicadas. Ya habían salido. ¿Sería cuestión de tacto? ¿De superficie, quizá? Esas manos las notaba más livianas y suaves. Manos femeninas y olían a lavanda. Supe al final que al final no era un final, que la salida servía para entrar y traspasar otro umbral o hacerlo. Desde siempre entendí que el umbral ahora era cosmológico, una dermis cósmica, preciso. Y ahí, por ahí pasan muchas cosas. Entran, salen y se quedan y se van. En definitiva, era un movimiento, la salida, mejor o peor, era moverse entre franjas. Y en franjas, ¡ah, las franjas! , más nos valdría salir con algo de ropa. Allí siempre hace frío, y unas manos podrían vestirnos tal vez, para entrar en calor.

10.9.09

cuerpo sin órganos


El cuerpo es el cuerpo. Está solo. Y no tiene necesidad de órganos. El cuerpo nunca es un organismo. Los organismos son los enemigos del cuerpo.


Artaud.

4.9.09

alva noto + sakamoto = insen



un pequeño gran disco.

· Alva Noto + Sakamoto
· minimal
· aquí

situarse entre el saber y el no-saber